El problema de las dietas explicado por una nutricionista

Vivimos en una sociedad que no pone nada fácil tener una satisfacción corporal y con ello una buena relación con la comida. Como nutricionista, veo que la mayoría de las personas buscan una hoja de dieta estricta que seguir y solventar con ella todos sus problemas sin tener en cuenta que eso no te llevaba a unos cambios permanentes y estables a lo largo del tiempo ni a encontrar el verdadero bienestar físico, mental y social.

 ¿Por qué son cíclicas las dietas? 

Las primeras enganchan sin mucho esfuerzo, por la pérdida de peso fácil y rápida. Esto te hace sentir que has logrado tus objetivos, y sentirte muy satisfecha y validada por tu alrededor. Este momento solo es un enganche para introducirte a una rueda de hámster, de la cual no sabrás como salir. 

1.El lunes, ¡dieta! → 2. Eliminas grupos de alimentos “malos” → 3. El viernes rompes la dieta porque no aguantas más → 4. Comes compulsivamente de los alimentos que te has prohibido → 5. Te sientes culpable, quieres controlar la situación y tu peso. 6. Empiezas una nueva dieta → 1. Vuelta al primer punto. 

Vamos creando cada vez más culpabilidad y ese sentimiento de culpa te dirige a llevar conductas de extremos con la alimentación. Nos lleva a castigarnos cuando nos salimos de las normas, teniendo conductas restrictivas, compensatorias…etc. O la mente busca amortizar esa culpa, “de perdidos al río”. Entendemos la alimentación como bien o mal, no existe el punto medio. 

Empezamos a acumular fracasos, viene el sentimiento de “no tengo fuerza de voluntad”, eso al mismo tiempo va afectando a nuestro autoconcepto y autoestima. 

Nuestra mente empieza a crear lo que se denomina estado de alerta. Este estado se crea cuando comemos en función a unas normas, que te llevan a ir instaurando en tu mente una lista de creencias erróneas sobre la alimentación. Creamos lista de alimentos prohibidos que no te permites saltar, aunque te la saltes constantemente por impulso. Nuestro cuerpo no entiende que estas entrando en la cultura de la dieta, solo quiere bajar de peso. 

Esto crea en tu mente un estado de emergencia en la que le hace creer que no hay comida disponible. Sube el cortisol, aumentan los pensamientos en comida para que te animes a buscarla, tienes constantemente más hambre y antojos, estas irritable, etc. Desconectas cada vez más de tus señales de hambre-saciedad, ya no mandan tus propias señales, mandan las normas instauradas. 

Dejamos de honrar a nuestra hambre y con ello perdemos nuestras señales de saciedad. Dejamos de darnos ese factor de satisfacción con las comidas y de disfrutar de nuestras comidas favoritas, porque sentimos culpabilidad constante. Dejamos de tener un equilibrio en nuestro peso y nuestra composición corporal y pasamos a desequilibrios constantes. 

Si te sientes identificado déjame recordarte que no has fracaso, que lo que fracasa son las dietas y la metodología que se utiliza con ellas. Desde ITEGRA te ayudaremos a salir de ahí, nos vamos a centrar en otros parámetros que no solamente están enfocados en tu alimentación para poder ayudarte a conseguir tus objetivos y sobre todo mantenerlos a largo plazo. Estamos aquí para acompañarte hacia libertad, rompiendo ese bucle de culpa-descontrol y llegando a una rutina flexible y nutritiva. 

Te mereces cuidarte, volver a reconciliarte contigo y con tu cuerpo. Volver a tener el control sobre tu vida y ser feliz disfrutando de tu alimentación.

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