¿Cuál es el mejor tratamiento para el TOC?

El Trastorno Obsesivo Compulsivo es solo un nombre, una etiqueta diagnóstica que designa un conjunto de conductas, es decir, de cosas que las personas hacen, sienten, piensan o dicen. En concreto, llamamos obsesiones cuando una persona piensa en algo repetidamente, de forma no deseada generando malestar emocional, angustia o ansiedad, y compulsiones, a todos los intentos que la persona pone en marchar para reducir ese malestar y conseguir alivio. Obsesiones y compulsiones acaban generando un círculo vicioso que atrapa por completo a la persona, limitando su vida y generando gran sufrimiento.

Por ejemplo, un estudiante con un intenso miedo a suspender, porque asocia su valía personal con sus resultados académicos podría pensar mientras estudia: “¿y si suspendo? Si cuentas hasta 100 apruebas”. Al hacerlo, se siente más relajado y experimenta una sensación de seguridad.  Por lo que este pensamiento (¿y si…?) y esa estrategia de contar, se habrán reforzado porque han permitido el acceso a una gran sensación de control y seguridad. Sin embargo, a medida que repite este patrón, el hábito de contar puede volverse continuo y rígido, hasta el punto de ocupar gran parte de su día. En muchos casos, podría llegar a sentirse bloqueado, repitiendo constantemente el conteo al no lograr la tranquilidad que necesita, lo que terminaría por impedirle el propio estudio y por condicionar el resto de las áreas de su vida.

Entender el tipo de intervención que tenemos que realizar para solucionar algún problema requiere saber que toda conducta se origina en respuesta a un estímulo y se mantiene debido a sus consecuencias, por lo que se necesitará conocer cuáles son los antecedentes y los consecuentes que están disparando y manteniendo el problema para así poder modificarlo. Las compulsiones (en el ejemplo, contar mentalmente) se disparan por el malestar, ansiedad y angustia que generan los pensamientos obsesivos (en el ejemplo, “vas a suspender si no cuentas”) y se mantienen porque ponerlas en marcha, reduce el malestar y genera alivio. De hecho, esta sensación de alivio es tan potente que hace que se refuerce toda la secuencia:

Por lo que uno de los objetivos terapéuticos más importantes será el de romper este círculo vicioso para que se deje de reforzar exponencialmente. Para ello, será necesario que nos enfrentemos al malestar que genera el pensamiento obsesivo sin poner en marcha ningún tipo de compulsión que lo reduzca. A esto, le llaman Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). Sin embargo, en la mayoría de los casos realizar tareas de EPR no será suficiente. Ya sabemos cómo se refuerza constantemente este círculo vicioso obsesivo-compulsivo y la EPR es una técnica muy eficaz para romperlo, pero ¿aún no te has preguntado qué disparó los pensamientos obsesivos?

Las obsesiones o pensamientos obsesivos pasan a mantenerse por el círculo vicioso que ya conocemos, pero inicialmente los pensamientos obsesivos se están disparando porque cumplen una función. Probablemente, fuera de este bucle existirá algún factor en la vida de la persona que discrimine estos pensamientos. En el ejemplo, no todo el mundo tiene miedo a suspender ni todo el que no quiere suspender va a tener ese pensamiento, depende del aprendizaje y el contexto de cada uno. En este caso, la topografía obsesivo-compulsiva es la forma que ha aprendido la persona para escapar del malestar y la presión que le generan los estudios y de acceder a control y seguridad para afrontarlos. Por tanto, en este caso, que la persona no tema a ese nivel suspender porque deje de atribuirle tanta importancia a los resultados académicos será clave. A la vez sería fundamental aprender otras estrategias para tolerar el malestar y para acceder a seguridad y control que no sean tan problemáticas. 

En definitiva, dado que cada persona y sus circunstancias son únicas, una terapia eficaz debe ser individualizada. Será fundamental tanto romper ese bucle obsesivo – compulsivo que cada vez atrapa y condiciona más a la persona y a su entorno, así como, entender qué función está desempeñando la topografía obsesivo-compulsiva para poder modificarla.

En ITEGRA sabemos cómo ayudarte para intervenir de la forma más adecuada.

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