Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA): ¿qué son y por qué aparecen?

En los últimos años ha existido un incremento de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), algo predecible por cómo es la sociedad en la que vivimos. La presión estética, la concepción de salud y delgadez como sinónimos, la asociación de la delgadez a cualidades positivas como control, logro y éxito, la sobreestigmatización de la obesidad… han ocasionado unas consecuencias muy negativas en las vidas de muchas personas. Con todos estos mensajes que nos lanzan, abrazar a nuestro cuerpo y quererlo se convierte en una tarea complicada.

¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?

Los Trastornos de la conducta alimentaria son intentos de solución a otros problemas presentes en la vida de la persona que generan un gran sufrimiento en torno a la alimentación y al cuerpo. Nunca son solo problemas de alimentación, sino que tienen que ver con momentos vitales complicados que la persona no ha sabido gestionar de otra manera: inseguridades, reglas rígidas, crisis vitales, problemas de insatisfacción corporal, problemas de autoestima, autoexigencias, baja sensación de control, escasa tolerancia a emociones desagradables, bullying… El problema está en que, aunque a través de la alimentación y el cuerpo se encuentra a corto plazo, una forma de aliviar malestar y experimentar sensaciones agradables como satisfacción, placer, control… a largo plazo generan unas consecuencias muy dañinas: tu vida se condiciona y se altera totalmente, el sufrimiento cada vez es mayor, al igual que la insatisfacción corporal y la mala relación con tu cuerpo, con la comida y con el deporte.

 Algunos de los TCA más comunes

  • Anorexia Nerviosa: predominan los comportamientos de restricción y control con la alimentación.
  • Bulimia nerviosa: predominan los comportamientos de atracones y de compensaciones posteriores a los mismos tales como vómitos autoprovocados, laxantes/diuréticos y ejercicio físico.
  • Trastorno por atracón: predominan los comportamientos de atracones. 

Es muy habitual pasar de un trastorno en el que prevalece el control y la restricción con la comida a otros trastornos alimentarios compulsivos en los que sobresalen los atracones y los descontroles. Por ello, lo verdaderamente importante es trabajar los comportamientos que están limitando la vida de la persona y descubrir los por qué y los para qué esa persona está actuando de esa manera: por qué la persona come de manera compulsiva, por qué la persona ha reducido su ingesta alimentaria de manera extrema, por qué la persona se siente tan mal con su físico. Estas respuestas se encontrarán profundizando en la historia de vida de la persona y nos ayudarán a entender cuál es el origen del problema y a modificar todos aquellos motivos por los que sigue presente. 

¿Cómo saber que tienes un problema con la alimentación?

Aunque todos estamos expuestos a redes sociales y medios de comunicación que nos bombardean con mensajes que promueven la delgadez, el culto al cuerpo y rechazan cualquier cuerpo que se aleje de la misma, los problemas de alimentación aparecen por la presencia de múltiples factores que afectan a la necesidades básicas de la persona, interfieren en el resto de ámbitos de su vida y le alejan de las cosas importantes y valiosas para ella. 

Por lo tanto, si no te concentras en actividades que son importantes para ti, si no puedes parar de pensar en comida, si la comida guía todas las decisiones que tomas, si evitas ciertos planes por tus sensaciones con respecto a tu cuerpo, si solo te valoras en torno a tu aspecto físico, si estás irascible con las personas de tu alrededor, si te encuentras débil físicamente, si estás triste la mayoría del tiempo, si has perdido la ilusión por vivir… en ITEGRA podemos ayudarte, detectando dónde está el problema y cuál es la solución tanto desde un punto de vista psicológico como nutricional cuando sea necesario. Aunque la sociedad siga promoviendo conductas dañinas propias de un problema de alimentación, el TCA no es para siempre y la recuperación individual de los mismos sí existe. 

Queremos recordarte que si estás pasando por esto, no estás sola/o. No tienes que sufrirlo en silencio. No mereces este castigo. No lo estás haciendo por elección propia ni es una tontería. Por ello, si cada día sientes esa sensación agotadora de que lo estás haciendo mal constantemente y que siempre hay algo que podrías haber hecho mejor, no lo normalices porque mereces vivir en calma. Aquí estamos para ayudarte a no sentir que tu valor depende de lo que comes o de cómo te ves puesto que hay nuevas formas amables y compasivas de encontrarte bien contigo mismo/a.

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